Con repertorio clásico de la música internacional ochentera, se presentó viernes 3 y sábado 4 Barbie Zúñiga en el escenario de Azar. La artista, ya amiga de la casa, deslumbró con su banda a la clientela en dos noches con sala llena. Casino Magic charló con la dueña de una voz privilegiada que dejó impresionada e impresionado a más de uno.

 

       Barbie está en otro mundo. De espaldas a la puerta del camarín examina el desparramo de hojas impresas que tiene sobre la mesada. En instantes sale a cantar y el repaso por el repertorio la tiene concentrada. Recién con el ligero golpe en la puerta levanta la mirada al espejo que tiene en frente. El sombrero que lleva puesto le hace sombras en los ojos, en combinación con la blusa blanca y los jeans negros. “No me hagas un plano matador”, ruega mientras se acomoda en el sofá.

        Barbie Zúñiga es de Villa Regina, y este es el quinto año que se presenta en el escenario de Azar en Casino Magic. Hoy brinda una selección de clásicos internacionales de los ochenta junto a su agrupación compuesta por Martín Herrera en guitarra y voz, en bajo Joaquín Fuentes, en saxo Guillermo Vera, Cristian Cifuentes como baterista y Darío Fuentes en teclado.

        “Empecé a los dieciséis con una banda y hacíamos el mismo estilo que hacemos hoy, pero con menos herramientas y muchos nervios”, recuerda. De ahí en adelante se ha dedicado a atravesar todos los ambientes, formatos y géneros posibles. Bares, karaokes, con pistas e inclusive dúo acústico es todo lo que convierte a Barbie en una artista versátil. “Un día hamacándome en el patio de mi casa, estaban dando Titanic. Sonó la canción de Celine Dion y la empecé a cantar. Para mi sonaba bien”, cuenta mientras recorre la memoria, y agrega  “eso me inspiró a escuchar más esa música. Hoy por hoy Witney Houston, Mariah Carey, Aretha Franklin, son algunas de mis influencias”

        Arranca la banda. Con seguridad sube al escenario. Es fin de semana y el restobar está repleto. Toma aire, acerca el micrófono y su voz inunda la sala. Los y las comensales abandonan charlas y cubiertos, la cola de gente que esperaba el vacío de una mesa clava los codos en la baranda circundante. “Oh! Darling”, “Is this love” y “The way you make me feel” son algunas de las canciones que atraviesan el repertorio. La armonía en el conjunto hace que cada cual tenga su momento para lucirse. Quien se lleva por momentos los aplausos es el saxofón de Guillermo Vera que, en palabra de Barbie, deja el alma en cada interpretación.

     Para el domingo la apuesta es doble: Barbie invita a quien quiera que acerque una solicitud especial. Una vez más la versatilidad del conjunto queda evidenciada cuando interpretan “Pretty Woman” y “What’s going on” a pedido de las servilletas, que no paran de llegar con peticiones, saludos y elogios. La emoción fue tal que no falta el aventurado que se anima a gritar a todo pulmón su admiración por la cantante.

        “En mi lista no puede faltar ni en mi cenas familiares el tema del guardaespaldas. A veces no lo quiero cantar pero siempre termina estando. Es mi frutilla del postre”, confiesa Barbie, que cuando completó su infaltable “I always love you” la sonrisa se le dibujó completa mientras sus compañeros la miraban a modo cómplice, como un deber cumplido, cuando ya se preparaba para la próxima canción ante un público que seguramente sonrió con ella.

 

 

 

 

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